El desdén
Es un escollo a salvar
con la memoria en el verso.
Tal vez se encuentra
en el tuétano sanguíneo
quizás incrustado en el tercer ojo.
Es el monstruo tragándose al niño
que aún florece en la sangre
y la camisa de fuerza impuesta
por los progenitores.
El desdén doblega la voluntad
de hacer un aporte.
Se guarda en una caja fuerte
el mensaje dado a los oídos.
Apropiárselo es hurtar
a quien le pertenece
por mandato extraterrenal.
Los escarmientos por la indiferencia
han sido insuficientes
y alientan el alejamiento
hacia el destino señalado.
Quien da la espalda
al talento recibido
vive la soledad trágica
del más cruel traidor derrotado.
La muerte y el olvido
es el sendero plausible
la corona sangrienta
en la cabeza obstruida
por el miedo heredado.
Un réprobo truhan pudiera llevar
a quien le es imprescindible
el marma vivificador de su poesía.
Lo puede salvar de este agravio
rastrero y nauseabundo
la valentía agenciada
por su muerte en el vientre materno.
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