sábado, 26 de mayo de 2012




Del poemario "Un segmento en la uña" 






Hágame feliz



Brota la frase
de la fibra en sus huesos
y de su piel alejada
de los labios
a posarse en los suyos.

Brota la frase
con el temor a cuestas
y el aguijón
de la premura en sus años.

Brota la frase sin atajos
en el devenir ansiado
y la voracidad de la pasión
contenida en su conciencia.

Brota la frase
con el desvelo ahogando
su grito nocturno
y su rostro enrojecido
por el temblor
de la revelación impuesta.




Un segmento en la uña 



El dedo recibe el impacto
y la raya oscura
trazada en el espacio en blanco
de la uña del pulgar
revela un corazón endurecido.

El tiempo rige el plomo en los pies
 los pasos dados por la inclinación
se dan según la mirada
y si la palabra los agencia.

La espera de siglos
ha vertido en la sangre
el vino añejado en el olvido
y erige en los labios el verso
por el renacer.

La uña intacta
revela el saber atesorado
de secretos insondables.
El segmento fino y transversal
ocupando el centro
deja espacio al encuentro evocado.




Tu dedo índice 


Tu dedo índice
trae a la memoria
una vieja camisa de fuerza
atando los brazos a la espalda.

La imagen borrosa
palpita frente a mis narices
y al ver mi rostro en el espejo
añoro una vieja época
vivida en sueños.

Devoro mi atardecer
a empujones
y el verso emerge
con el aliento
en el decir de tus labios.
Te veo aún
con tu pelo enrizado
tus ojos escudriñando los míos
con sus certeras
interrogantes.

Te veo aún hiriendo
las incipientes arrugas
escondidas
tras el lento caminar
del tiempo
acorralada por la mesura
impuesta en la niñez
a tus gestiones afectivas
y atando los reclamos
de tu despertar a la vida.

Te veo aún
azotando mi retiro
con el amanecer escondido
tras los atuendos
que te cubren
 muy cercana a mi pecho
sin el placer
de un sueño inventado
aminorando tu cruel ausencia.




Tu abrazo 


Alrededor de mi cuello
tus brazos vierten
la ternura impalpable
en noches de desvelo.

Tus mejillas
sirven el vino añejo
y mis manos se adueñan
del verso en tu mirada.

Esa soslayada espera
en medio del camino a recorrer
unos versos la revelan
con antelación
a la vivencia inolvidable
de tu abrazo.

La palabra precisa
del momento
aprehendida en un nudo
gordo y paralizante
en la garganta
retorna a la sombra
en los huesos.

El silencio forzoso
dueño de los actos
y la distancia entre ambos
muestran su garrote
ensangrentado.
Un lejano despertar
se apropia del sueño inasible
aferrado a la memoria.




Te recuerdo en las sombras 


El misterio en tus ojos
escrutadores
penetra en las heridas
sin cicatrizar
del desdén condensado
en la niñez.

Tu búsqueda trae voces
del invisible mundo
y vivencias inexploradas
de seres desencarnados.
Dictan al oído
frases extrañas
al entendimiento racional
y dejan inmóviles
los pies descalzos.

Recibe el rostro el impacto
y el afán de revertir
los años en la piel
crece sin mesura.
El saber por revelarse
se achica
con el tiempo por vivir.

La ruta escogida
encadena las manos
al teclado
y las voces traducen
el devenir.




La complejidad de lo simple 


 Sembrada en lo simple
pude contemplarla.
Asomada a la oscura imagen
del avatar diario
y dando severos traspiés
en la jornada.

Ardua labor lo simple
y agónico despertar
de un sueño imposible:
ser como todos.

Así los transformas
y crecen.

Sabernos minoría
teje la zozobra
impele a rebuscar adentro
las carencias
de los demás.
Servirnos del mundo
queda fuera
de nuestra vía racional.