martes, 29 de mayo de 2012




Del poemario "Tu voz silenciada"



Tu voz silenciada


Tu voz silenciada
amortigua
la carga de la indecisión
arroja al viento
la palabra
y vierte su miel
en el tiempo vivido.
Pone distancia donde el roce
pide su espacio.


Tu voz silenciada
acaricia y despoja
impele a recoger los bártulos
demuele el canto por nacer
reprueba el intento de regresar
de volver a serte.
Consume la voluntad
del soñador implacable
y detiene el viaje
a las profundidades del ser.

Tu voz silenciada
revela dudas y temores
un aliento recortado
la vejez prematura
sueños de opulencia material
el terror de encontrarte.
Muestra el peso de tus ancestros
y apedrea la consigna
de regirse por la razón.
Rige el fuego que presientes
y deja ver tu alma desgarrada.

Tu voz silenciada
ata las manos
a tu espalda herida
pulsa por romper con esquemas
trazados desde tu niñez.
No deja espacio a la tormenta
en tus huesos
permite a la distancia
gobernar el devenir.

Tu voz silenciada
muere en cada intento
de trazar la línea divisoria
entre el amor y el odio
y dice adiós al regreso
al origen de nuestras almas.
Agranda la furia
contra el tiempo impuesto
por fuerzas invisibles
y vierte en mis manos
el verso que nos despoja
del karma terrenal.




Fui tu espejismo


 El sol mueve sus tentáculos
y el calor ausente del padre
vierte en la sangre la imagen.
El olvido disfraza su agenda
 da inicio al juego amoroso.

El encuentro dibuja 
en sus labios
la sonrisa cómplice
y la mirada desnuda la queja.
El mutuo acercamiento
sigiloso y aprensivo
les llega del fuego de siglos
prendido en sus huesos.

La voraz alquimia
se gesta incorruptible
y el mandato de sus cuerpos
surte el afán de arrollar
la distancia y las costumbres
que alejan el contacto evocado.

Sentimientos adversos
extinguen el canto
y crece el germen
del amor imposible.
Se funden el amor y el odio
la rabia y la sumisión
el espanto y el desgarramiento.

Una pared frente a sus narices
agranda el trecho
y el frío estomacal pone bajo cero
el llamado en la piel.
Irrumpe de golpe
la regresión que los anula
y trae de los ayeres
espinas hundidas en la espalda.

El vaivén acorrala el verbo
pegado a sus labios
y los pasos hacia el frente añorado
tambaleantes y cuerdos
dejan al destino
acallar el suspiro de sus almas.

Rige el tiempo
 los avatares de dos seres
cuyo poder libidinoso
arrojan por la ventana.
Obligados a transmutar
por otros senderos
sus ansias de restregarse
uno contra el otro
se resuelve la misión asignada
a ambos en la tierra:
un mundo mejor
fuera de este les espera.



 
Adiós al regreso

 
Ser tu sombra y tu gemido
hiere la piel desgastada
por el silencio.
Esa lejanía tan llena de paz
se torna en garra
sembrada en la espalda.

Queda un sabor 
a hiel en los labios
por los besos 

abandonados en el camino.

Una sonrisa golpea 

el pensamiento
y la imagen resurge 

en la memoria.
Llevas en tu rostro el verbo
 arrojado al suelo
y reinventas un decir
abarrotado de recuerdos.

He dormido por años
y el regreso 

hiere mis pies hinchados.
La espera corta el aliento
y atrasa mi despertar.
Giro en torno 

a tu efímera presencia
en mi fantasía 

cotidiana y voraz.
Muero con las botas puestas
sin querer llegar 

a donde estas
y con el vació de tenerte
solo en mis sueños.




A ese amor que viene y se va


Vienes del ayer
perdido en el olvido
a fuerza de golpes en la frente.


Vienes con tu mirada fija 

a mis espaldas
y un canto ido
regresa con su garra.


Vienes del espejo
a rejuvenecer la piel tostada
y a privarme del retiro.


Vienes a dar la sombra
del árbol prohibido
y a negar su cobijo al infractor.


Vienes del polvo original
secretas aliento de vida
regeneras huesos carcomidos.


Vienes del regreso a lo que somos
 esparces en mis venas alcohol
nublas mi entendimiento
 diriges mis pasos.


Vienes a regir con tus manos atadas
 a despojar mi piel de su armadura
y en tus labios las señas
de una lejana angustia.


Vienes resignada
sin compulsiones que te rebajen
ni la palabra sospechosa
y el adiós atorado
en tus pies descalzos.


Vienes con tu dolor no compartido
y sin la intención de arrojarlo
sobre los hombros de nadie.
Vienes al encuentro.



  A veces regresas


Vuelve la memoria
a despojarme con tu presencia
de la paz del olvido.
Me llega tu rostro inalcanzable
en medio de la vigilia
en la noche oscura del alma.


Vuelves a tocar 

la hondura en mi sentir
saturado de vivencias
y cercenas el deseo 

de ir a otra fuente
a beber la savia demoledora
de toda angustia.


Vuelves a protagonizar
el poema pautado 

en el trasmundo.
Vuelves retadora y fugaz
a triturar mis huesos
y a devorar el arraigo al lar
dado al nacer.




Amarte desde lejos


Amarte desde lejos
alarga la distancia
y ahoga el verbo escondido
en los huesos.
Derriba la pared frente a los ojos
y ahorra desvelos
al corazón oprimido.

Libra de usufructos
castradores del alma
y al poema de ayeres 

 arrojados al agua.

Amarte desde lejos 

mata la inocencia juvenil.
 ata los pies
y deja sobre la mesa
papeles de un compromiso perpetuo.
Evita que en las mejillas
caiga lluvia ácida del pecho
y descifra el motivo de tu presencia
en los sueños de la vigilia.


Amarte desde lejos
arroja al viento la palabra
 define el amor a través del tiempo
arrincona la voz
por sembrarse en tu oído
 evita el mortal choque eléctrico
en la piel arrugada.
Azota la espalda herida
y el vientre se despoja
atando al verso la inmolación 

necesaria a la poesía.



 La sombra en tu gemido


Devoro mi aliento con el verso
perdido en el poema
por emerger a la luz del día.
Azoto mi espalda
con la distancia sin recorrer
apartando tu vientre del mío.


Hay un sueño al acecho
 veo una masa sudorosa
rigiendo mis pasos.

Mis labios encharcados 
te nombran 
con un sonido inaudible.
En el rincón escogido
 un canto brota 

del hueco en la frente
me despiertan 
los latidos cardíacos.
Te veo frente a mi 
sin poder tocar
tu cuerpo transparente.
Blandes un látigo
furiosa y vengativa.
Tu sombra se agranda
cubre el entorno donde habito
me hunde en su fondo
aprieta mi garganta
desgarra mi vientre hinchado
y cubre con su manto
mis huesos repartidos por el suelo.

Me veo sin cuerpo
ingresando a tu mundo invisible
con mi boca amordazada
y mis brazos extendidos hacia los tuyos
sin dejar de mirar
tu rostro iluminado por la risa.


 
Tu rostro inalcanzable



Tu presencia 
en noches de extravío
impone la paz
en el recinto donde me muevo.
Esculpo tu rostro inalcanzable
con tu propio barro
a partir de una lejanía infinita.


He tragado por años
 tu sonrisa
en momentos de desaliento
y me reintegro 

al quehacer cotidiano
con el brío 

de una fiera amaestrada.

Los presagios escondidos
en tu voz lejana
devuelven la oxigenación 

imprescindible al verso.
La piel carcomida por la inacción
vibra con tu mirada perdida
en el habitáculo
donde descansan mis huesos
desde siglos atrás.


Tu rostro inalcanzable
deja un sabor 

a lucha por sobrevivir
del linchamiento
y derrite el plomo entre las piernas
con el sueño imposible
de libar del vino en tu vientre.