Del poemario: "Lo que ahora me dejas"
Lo que ahora me dejas
La reminiscencia oculta
entre tus cejas
y el vaivén de tu presencia
en mi aliento.
El verdor en tus ojos
y tu piel resbalando
sobre mi pecho.
El camino recorrido en tinieblas
y las huellas de tus pasos
a mis espaldas.
Los años de viejas heridas
y los besos acuartelados
en tu sonrisa.
La reunión del verbo
y el olvido
y el olvido
en mis manos encallecidas.
Las sombras atajando mis
suspiros
y en la calle los abrazos
perdidos en la noche.
La muerte pariéndome a diario
exorcizando mis venas
intoxicadas del olvido
lanzado al rostro.
Lo que quieres conmigo
Un oasis en medio
de viejas heridas
olvidadas en el vientre.
Un tiempo de cosecha
de las semillas
sembradas en tu piel.
Un viaje al mundo
de los sueños
con los pies
sobre terreno movedizo.
Un segundo aire arrollador
de nostalgias.
La erupción de un volcán
por décadas inerme.
Lo que veo y ves
La mirada rubrica
anhelos de la carne intacta
por atesorar vida
con el roce añorado.
El hondo respirar
apaña la jornada imparable
y los besos previos
acuartelados en la piel
ahogan el grito
de ayeres asesinos.
La espada gotea
sangre virgen
y el germen
atiborra el vientre.
Es el quehacer
de los cuerpos que huyen
del desequilibrio.
Maldito tiempo
Hiriendo la piel
el verso vive y muere
en cada palabra.
Clama por los oídos
desnuda el corazón
fracturado
germinan en terreno
resbaloso
sus frutos madurados
con sangre.
Crece con las horas vividas
dando a las manos
sin callos
el pan en la candidez.
Las llagas del alma
obligan a clamar
por la resurrección.
Odiosa y pendeja
La savia del alma
vierte en el rostro
un declinar de la imagen
venerada por la inocencia
del primer amor.
El verso ataca
con la veracidad
de la idea sin mancha
y abriendo camino por la maleza.
Se interpone y devora
con su decir airoso
las espinas en la espalda.
Eres odiosa por libre
y ser todos los seres.
Pendeja por la virtud
de la entrega total.
El amor se da
La pasión empuja
y pone mordaza al corazón.
Rige sobre la piel
y derrite el amor propio.
Las lágrimas brotan
por el abandono.
Son llanto viejo
escondido en la memoria
desde antes de nacer.
El amor imposible
extrae viejos ayeres
pulsando por darse a conocer.
Quien cae de rodillas
implorando amor no ama.
Se auto infiere
castigo con el otro
y salda viejas deudas.
Todo el llanto de una vida en los ojos
La tierra engendra y traga
carencias inventadas
por sueños imposibles.
El llanto acumulado
nubla la visión
y genera la duda
de darse al destino.
Sobre el papel la palabra
cobra vida eterna
se desdobla y canta
su himno salvador.