Del poemario "Una imagen indeleble"
Una imagen indeleble
Sus ojos y sus labios
erigen un nudo en la garganta
nublan el entendimiento
sueltan las manos amarradas a la espalda.
Los pasos obligados se hacen lentos
las miradas aguijonean el arrojo
derrotan la costumbre de negar la esperanza.
La certeza del pronto fin de la vida
dada por los años
amenaza con regir la respuesta.
Pero el deseo impone a la imaginación
un futuro promisorio
vivencias desconocidas
un trajinar angustioso
el goce inédito de la carne.
La indecisión se instala
en el ánimo de quién por tradición
debe tomar las riendas.
Los traspiés retardan el advenimiento
de la vivencia
y el viento amenaza con llevárselo todo.
Hay luz en el camino a recorrer
y en las vísceras persiste
la necesidad del junte.
Venga pues la naturaleza
a ejercer su mandato
y a dibujar en la piel figuras imborrables
con el pincel dentro de la boca.
Y el deseo de vivir más de un siglo
se instale en la conciencia.
Sus ojos y sus labios
Sus ojos dan el golpe de gracia
a la inacción
reviven el mediodía
escondido en el atardecer.
Dan riendas sueltas
al verso metido en las entrañas
ignotas del silencio.
Sus labios ofrecen
un frote inédito
el despojo espiritual
la camisa de fuerza anhelada
y a las células del cuerpo
el estremecimiento.
El olvido deja de ser
el aliado predilecto
se abre de par en par
y muestra la sin razón
de permanecer solo.
a la inacción
reviven el mediodía
escondido en el atardecer.
Dan riendas sueltas
al verso metido en las entrañas
ignotas del silencio.
Sus labios ofrecen
un frote inédito
el despojo espiritual
la camisa de fuerza anhelada
y a las células del cuerpo
el estremecimiento.
El olvido deja de ser
el aliado predilecto
se abre de par en par
y muestra la sin razón
de permanecer solo.
Erigen un nudo en la garganta
El decir oportuno anulado
deja en la estocada al joven
metido a empujones
en el cuerpo de quién envejece.
El tiempo avanza
la premura se agranda
según la distancia golpea la conciencia.
Un nudo en la garganta
detiene el andar
corrige el sendero.
Crece el ansia de permanecer
junto a la palabra escrita.
Nublan el entendimiento
Abolido el raciocinio
se queda el alma desprotegida
sola en su trajinar
por eludir el encuentro con su par.
Los pensamientos de rechazo
van directo al seól.
La sangre vertiginosa
enciende el corazón marchitado
por el tiempo perdido
y en cada fibra nerviosa
deposita la vibración de la piel.
La palabra salvadora
se traba en la garganta
adolorida por los gritos nocturnos
en cada sueño impugnado
por la dura realidad.
Y el silencio dicta la acción a tomar.
Sueltan las manos
amarradas a la espalda
El pedregal frente a los ojos
ciñe la mirada en el vacío
despoja la voz de la palabra exacta.
La perenne atracción
expulsa las defensas de su trono
la debilidad se apodera
de la indiferencia
se inhabilita el empeño
por amar la soledad.
Los pasos obligados se hacen lentos
La parsimonia se apodera
de los pasos a seguir.
La inmovilidad mental ataca
las emociones.
El espejo revela
demasiados contratiempos.
Al pelo le ha caído nieve
y la piel se niega a reverdecer.
Ante el espectáculo
a la mirada se le troncha la alegría
deja de ser atrevida y pertinaz.
Las miradas aguijonean el arrojo
derrotan la costumbre
de negar la esperanza.
Buscan el sentido de las palabras.
Calan el movimiento
de los ojos y las manos.
Descifran el tono de voz
y las contradicciones.
Del tercer ojo extraen
los sedimentos del alma.
Calan el movimiento
de los ojos y las manos.
Descifran el tono de voz
y las contradicciones.
Del tercer ojo extraen
los sedimentos del alma.
La certeza del pronto fin de la vida
dada por los años
amenaza con regir la respuesta.
Detrás de la oreja espera
el sagrado momento
de arrasar con el aliento de vida.
En vela pasa las noches.
Durante el día se aleja
engordando la esperanza.
Los años vividos
impiden el engaño
cobra sentido el raciocinio
la realidad emerge desde lo insondable
el espíritu se fortalece
y la vuelta atrás se hace imprescindible.
impiden el engaño
cobra sentido el raciocinio
la realidad emerge desde lo insondable
el espíritu se fortalece
y la vuelta atrás se hace imprescindible.
Pero el deseo impone a la imaginación
un futuro promisorio
El deseo impone
imágenes de cuerpos
transitando por otros mundos.
Se añora el encuentro con el otro
dar del alma el oro
de las arterias
la sangre oxigenada
y de los huesos
el fortín de las certezas.
Vivencias desconocidas
El contacto evocado con la piel añorada
en horas de silencio
sin poder recorrer el sendero
deja un sabor a hiel en los labios.
Su presencia confiere al verso
el afán de hacerse eterno
de herir el corazón
con la flecha milenaria.
Vivencias desconocidas
han de emerger de un volcán
escondido por siglos.
Y desde sus ojos
una lluvia matinal
cae sobre las mejillas
y unos labios recorren
cada rincón del cuerpo habitado.
El contacto evocado con la piel añorada
en horas de silencio
sin poder recorrer el sendero
deja un sabor a hiel en los labios.
Su presencia confiere al verso
el afán de hacerse eterno
de herir el corazón
con la flecha milenaria.
Vivencias desconocidas
han de emerger de un volcán
escondido por siglos.
Y desde sus ojos
una lluvia matinal
cae sobre las mejillas
y unos labios recorren
cada rincón del cuerpo habitado.
Un trajinar angustioso
Un trajinar angustioso se fragua
la armonía síquica registra los temblores.
Hay ruptura de huesos
y un palpitar solidario en el abrazo.
Un ir y venir de dioses
tras la sombra
repercute en la conciencia.
El goce inédito de la carne.
La carne con su látigo
impone goces inevitables.
Da el sostén invisible
a la voz mandante.
Gobierna el sueño nocturno
antes del encuentro.
Deja sentir su mollero
si la intención de evadir aparece.
Lucubra secretas acechanzas
si el olvido y la huida
intentan socorrer al cobarde.
La indecisión se instala
en el ánimo de quién por tradición
debe tomar las riendas.
El seol inmerso en la ambivalencia
deja en la estacada
al infractor.
Abortadas por los traspiés
las gestiones oportunas
se quedan cortas.
Hay intereses encontrados
temores con el garrote en la mano
ojos atentos al desenlace.
El instante de dar vuelta atrás
imperceptible al ánimo
se mantiene en un rincón olvidado.
Su imagen derrama sobre los hombros
el peso de los ancestros
anticipa un torrente de sudor añejo
en la garganta.
en el ánimo de quién por tradición
debe tomar las riendas.
El seol inmerso en la ambivalencia
deja en la estacada
al infractor.
Abortadas por los traspiés
las gestiones oportunas
se quedan cortas.
Hay intereses encontrados
temores con el garrote en la mano
ojos atentos al desenlace.
El instante de dar vuelta atrás
imperceptible al ánimo
se mantiene en un rincón olvidado.
Su imagen derrama sobre los hombros
el peso de los ancestros
anticipa un torrente de sudor añejo
en la garganta.
Los traspiés retardan el advenimiento
de la vivencia
Los pies le huyen al pedregal
se enredan con los tropiezos.
El silencio devora
en cada mordida del anzuelo
bajo las aguas.
La vivencia se aleja
el temor a trocarse en alimento
permanece intacto
desde hace más de cuatro lustros.
La poesía impone la inmolación
desteje el pasado
arrincona el verbo engañoso
construye la muralla defensora.
Y el tiempo se multiplica
agiliza las voces detrás de la oreja
cuida las espaldas
devora la conciencia con la palabra.
de la vivencia
Los pies le huyen al pedregal
se enredan con los tropiezos.
El silencio devora
en cada mordida del anzuelo
bajo las aguas.
La vivencia se aleja
el temor a trocarse en alimento
permanece intacto
desde hace más de cuatro lustros.
La poesía impone la inmolación
desteje el pasado
arrincona el verbo engañoso
construye la muralla defensora.
Y el tiempo se multiplica
agiliza las voces detrás de la oreja
cuida las espaldas
devora la conciencia con la palabra.
Y el viento amenaza
con llevárselo todo
El viento se empeña
en hacer el trabajo indigno
de apartar de los labios
la piel añorada.
En otras coyunturas
se ha cebado con suma crueldad
en establecer distancias infranqueables.
Hoy se lo impide el encuentro
concertado por las fuerzas invisibles
que gobiernan lo terrenal.
Hay luz en el camino a recorrer
Un resplandor en el camino
ensancha las miras
mueve los pasos en línea recta
implanta el deseo
de abrazar a la mitad recuperada.
Las mutuas huellas se juntan
en el punto medio
y el encuentro anhelado
da fin al martirio.
Y en las vísceras persiste
la necesidad del junte
La necesidad del junte
crece según el tiempo avanza
el anzuelo lanzado por los dioses
lo han mordido sin pausa
y la espera agranda el temblor de la piel.
Las vibraciones de las vísceras
y sus impactos eléctricos
hacia los huesos
atrapan la imaginación y la conciencia.
Venga pues la naturaleza
a ejercer su mandato
La naturaleza trae de lo hondo
un alud de lava arrollando a su paso.
Hay un mandato divino
un trajinar de las fuerzas del cielo
buscando el acomodo.
Hay encuentros signados
carcomiendo las premisas
de la tradición.
Y a dibujar en la piel figuras imborrables
En la piel los labios
incitan vibraciones inéditas.
Se pone de pie
el bello en todo el cuerpo
tras la embestida del animal
dentro de la boca.
El alma intenta
guarecerse de la tormenta
huir de la esclavitud acechando.
El fragor es indetenible
acorrala y subyuga
devora el saber de la conciencia.
La entrega es la consigna
y el olvido del tiempo el deber.
Con el pincel dentro de la boca
Con el ansia de la vivencia
desaparece el temor de que el pincel
pueda hundirse en la garganta.
Durante el sueño
se pasea por la piel
en un ir y venir
flanqueado por los labios.
Ir al encuentro es el mandato.
Con el ansia de la vivencia
desaparece el temor de que el pincel
pueda hundirse en la garganta.
Durante el sueño
se pasea por la piel
en un ir y venir
flanqueado por los labios.
Ir al encuentro es el mandato.
Y el deseo de vivir más de un siglo
se instale en la conciencia
se instale en la conciencia
Los datos acopiados
en la subconsciencia
guían los pasos al destino señalado.
Unas voces giran
alrededor de los cuerpos
devorados por la inacción
y gestan el abrazo sempiterno.
Y en la conciencia se instala
el afán de vivir más de un siglo.