sábado, 24 de agosto de 2013



Cuentos

 


El hombre en la silla

Despierta después de un profundo sueño. Lo último que recuerda es que cuando su mujer le dio a beber un jugo de manzana, comienza a dar el mismo viaje que da por las noches, después de ser derrotado por el cansancio.  En la boca tiene un pedazo de tela que dificulta su respiración. Se encuentra amordazado y amarrado a una silla. Mira instintivamente a su alrededor. En la habitación se nota el mismo orden de siempre. Da una mirada más incisiva, empeñándose en la idea de que un asaltante le había visitado. Corrobora una y otra vez que está bien despierto, que lo que está viviendo es real, que simplemente lo han amarrado a la silla con un propósito inimaginable. Los intentos por deshacerse de las ataduras, sobrepasan la lógica que debería tener a su edad. El ataque al corazón que lo mantuvo hospitalizado por un mes, no le impide cejar en su empeño. Recuerda que su mujer fue muy parca en sus visitas, y sus atenciones fueron mínimas.  Concluye que las circunstancias en las que se encuentra, tienen que haber sido provocadas por ella. Hace unos meses que lo rechaza, lo trata con una inexplicable agresividad, y se ocupa cada vez menos, de su quebrantada salud.

Los movimientos bruscos de lado a lado consiguen multiplicar su orfandad, hiriendo su piel desvencijada. Desiste de tal acción contra sí mismo, cuando escucha que abren la puerta. Sus ojos parecen dos lunas queriendo alumbrar la habitación oscurecida por el encierro. Ve dos cuerpos que se acercan. A medida que su presencia los hace más visibles, reconoce a su mujer acompañada por un desconocido. En el rostro de ambos, la confianza de viejos amantes, la felicidad de los herederos. Contempla sus mutuas miradas, el brillo en sus ojos, y los brazos de él, rodeando su cintura. Le dan la impresión de estar a punto de tener una luna de miel, como si ese encuentro con ellos, fuera de despedida. Frente a sus narices, juntan sus labios para darse un beso prolongado y asesino. Sus cuerpos se mueven al compás de la respiración, y el estrujamiento, da la impresión de querer encolarse. El viejo ve que a través de los labios salen al encuentro sus mutuos instrumentos del habla, iniciando un bailoteo interminable. Las punzadas en su corazón, hacen acto de presencia cuando comienzan a desnudarse como lo hacen los artistas de los clubes nocturnos.

Continúa haciendo lo imposible por salir de aquella silla y vengar la afrenta. Su indefensión le obliga a mantenerse observándolos con un llanto que lo descuartiza por dentro y destroza lo poco que queda de su niño interior. En el lecho conyugal que tantos ratos felices había pasado junto a ella, ve a los amantes dar riendas sueltas al acto criminal. La presencia del marido los lleva muy cerca del límite del deseo y el éxtasis; imposible de lograr para ellos, bajo condiciones normales. El furor de sus cuerpos crece cada vez que miran hacia la silla, y ven al viejo agonizando de rabia, y, sin poder emitir un grito que aminore el sentimiento de odio que lo carcome por dentro. Los amantes, sin fijarse ya en el viejo, emiten quejidos de placer cada vez más continuos y ensordecedores. El hombre en la silla contempla bañado en lágrimas la espantosa escena.

El dolor en su pecho supera el sufrimiento de la traición, ya no sabe donde se encuentra, y la escena se pierde de su vista. La mujer, exhausta y desahogada, al fijarse en su marido, salta de la cama, se acerca y contempla al hombre con el que ha vivido por espacio de 10 años. No tenía hijos ni familiares cercanos y sabe que es la única heredera del viejo. Así reza el testamento que ella logra con estratagemas y tratos especiales.  
El hombre en la silla ve a su mujer sacudiendo su cuerpo, ve su mirada de odio y sus lágrimas de alegría. La ve sacar a su amante del cuarto después de obligarlo a vestirse. Y vuelve él, a mirar su cuerpo inmóvil con la cabeza descansando sobre la parte izquierda de la cavidad torácica. Ve a su mujer paralizada en medio de la habitación, con la sonrisa más hermosa que jamás le había visto. Y agradeciendo la solidaridad de las fuerzas del cielo, continúa su ascenso a través de las nubes. 



 El perdón rechazado

Durante el sueño, sale de su cuerpo y se eleva con suma lentitud pegado a una pared de cemento, su nariz roza ese muro despintado y mugriento. Mientras siente el placer del ascenso, recuerda que al acostarse a dormir durante la noche, le había pedido al señor que lo dejara morir. Mientras asciende pronuncia las palabras condenatorias: perdóname señor. Entonces, en menos de un segundo, vuelve al cuerpo que yace sobre la cama, y despierta con más deseos de vivir.  



La pesca


Muy pensativo, contempla el mar que lo rodea. Se atormenta con las imágenes abordando su cerebro, requiriendo de su sabiduría como navegante. Las olas besan el armazón medio destartalado por los años. La barca se balancea con la misma calma que el viento juega con ella; obedeciendo al peso que lleva, y a los años surcando esas aguas impredecibles. En la mente del hombre, habitan imágenes tan arrugadas como años vividos junto al medio que le da sustento. Lo invade un conflicto bélico interior, azuzado por el afán de permanecer sin nadie a su lado.
Contempla el fondo lúgubre en sus adentros, recobra las imágenes perdidas en la memoria desde antes de nacer. Carga con la muerte en sus espaldas por décadas. Escucha con más claridad las voces a su alrededor y desaparece la sombra que lo ha amenazado desde el vientre.
Flotando en ese mar, la barcaza y el pescador, duermen alejados de los temblores del mundo cotidiano; la pesca se hace abundante con las manos como redes sobre el teclado; las imágenes se suceden como en un círculo armónico de un tono menor; y la palabra, pierde su incansable mudez.      




El viudo



Camina por la acera sin interesarse por los pocos bares que encuentra en su recorrido. Con su capa se protege del agua contaminada que suelen escupir las nubes para deshacerse del veneno que sube desde abajo. A esa hora, la luna juguetea con su rostro y espanta sus guerreros antes de que su cabeza comience a descansar sobre la almohada.

La soledad le obliga a buscar un refugio donde gastar las horas, en ese viernes donde la fatiga desaparece en los bares. Vaga por las calles de pocos alumbrados, evitando así, los ojos de los curiosos sobre su rostro triste y envejecido. "La mirada ajena multiplica los males que se padecen", le decía a su mujer.

Se detiene frente a la avenida que conoce muy bien sin el miedo invadiendo sus vísceras; con el pecho adolorido al recordar el accidente que le había costado la vida a su mujer; sin el permiso de los dioses a los que recurre diariamente; con los pies bien firmes sobre el cemento, mirando a todos lados con una angustia irreconocible, y, con un susurro ininteligible en el oído izquierdo.

Sabe que los conductores nocturnos continúan su rumbo con el instinto de conservación gobernando el pie sobre el acelerador, si un peatón suicida osa cruzar la carretera a esa hora de la noche. Los continuos asaltos y asesinatos a camioneros el día viernes de cobro, los obligan a defenderse.

Hubo un caso donde uno de los asaltantes se acuesta sobre el pavimento confiando en el sentido de humanidad del conductor. Cuando éste se detiene, los compinches de ese hombre corrompido por el vicio, completan el asalto, y lo dejan sin vida sobre esa pieza redonda que junto a unos brazos fuertes, tiene el poder de girar las pesadas ruedas del camion.

Comienza a dar el viaje transversal a través de la vía pública. La imagen de su esposa le llega nítida y transparente; sin los atavíos terrenales que impone la moda; sin la mirada de reproche mientras trabajaba como esclava en la casa y sin el llanto en las noches de abstinencia. 


Su rostro se llena de lágrimas, su caminar se vuelve lento; ve que la carretera, los bares, el alumbrado venido a menos en los postes, los zafacones, las paradas de guaguas y, las luces de transito, giran alrededor de su cuerpo. No siente el trepidar de ningún motor, ni la bocina de auto alguno. La oscuridad, que tantas veces le había dado su apoyo, ahora se vuelve contra él, impidiéndole ver un hoyo en medio del asfalto. Su pierna derecha se hunde hasta el tobillo y cae de bruces.

El golpe en la cabeza lo deja inconsciente, y, comienza a viajar por el túnel mentado en las tertulias de domingo; ve luces blanquecinas en la salida, y, un rostro conocido.

Los borrachos del bar a donde este hombre acorralado por el tiempo se dirigía, salen corriendo cuando escuchan la bocina insistente de un enorme camión. El conductor se debate en el peor dilema de su vida. Como carecía del tiempo necesario para tomar la decisión que impidiera escoger entre él y el peatón, continúa su camino impertérrito, rematando así, a quién creía un asaltante peligroso.

Se pierde en la espesura de la noche a toda velocidad. Con una sonrisa amarga en los labios, con los vasos sanguíneos atiborrados de alcohol y otras sustancias, murmura la frase lapidaria: "la próxima vez vete a asaltar a tu madre, cabrón".
 
En la funeraria acompañan al afortunado, los habitantes nocturnos de aquel bar, y algunos vecinos que conocían al matrimonio. Frente al cadáver, los más sensitivos y creyentes advierten una presencia. Sus pelos de punta impiden cualquier reacción, y perciben fuera de toda duda, que con una sonrisa a flor de piel, la pareja observa la escena. 




Dulce venganza

 
Al escuchar los golpes sale del cuarto con la calma que impone los años vividos. Abre la puerta de entrada, ve su rostro sonriente y carcomido por el tiempo. Los reflejos del hombre, aún alertas, impidieron el portazo. Estuvo a pocos centímetros de recibir el impacto.

Continúa tocando con sus nudillos avejentados, pero aun fuertes y resistentes. La voz de adentro emite un sonido gutural indescifrable que revela un odio feroz y enfermizo. Como el recién llegado insiste en pasar, y dar las explicaciones de rigor,  se dirige presurosa a la cocina.

El cuchillo de acero, largo y puntiagudo, se encuentra en su lugar. Nunca le ha dado uso. Lo toma en sus manos y se dirige con decisión inquebrantable a la puerta de entrada. Abre a medias y mira al recién llegado con lástima.

Había rogado a todos los cielos que la sed de venganza desapareciera de su corazón. Pero la espera había sido muy larga. Él resplandece de felicidad al verla nuevamente. Piensa que se ha arrepentido de haberle cerrado la puerta en la cara. La alegría nubla sus ojos y no puede ver lo que ella esconde en el bolsillo del delantal.

Se lanza a sus brazos, lo aprieta con la fuerza que se requiere para que nadie se escape. Saca sigilosamente el cuchillo, mientras él, la besa con la misma sed con la que lo hizo la primera vez. Pero ya era muy tarde. La sed de ella era otra.

Su pasión por el visitante había demolido sus huesos, alejado a sus hijos de ella, y los demás familiares se convirtieron en sus enemigos; se había quedado en la ruina económica; pierde su trabajo tras el golpe de la ausencia; y se ve obligada a trabajar de sirvienta en diferentes hogares de gente pudiente y cruel.

En todos esos años de abandono decide acumular rencores en espera del momento, aún así, le da la oportunidad de que se salve alejandose ella.
Arrodillada ante el cuerpo bañado en la sangre que una vez fue suya, deposita en la frente del hombre de su vida, el beso que no pudo darle antes de que recogiera sus bártulos, y se escapara para siempre con su mejor amiga.
 



El encuentro


Herminio, irrumpe de golpe en su apartamento al escuchar la tele desde el pasillo del piso donde vive. Encuentra a una mujer y un hombre viendo una película con la tranquilidad y el sosiego de estar en su propia casa.

Herminio piensa que ha invadido un apartamento que no es el suyo, pero los muebles, los cuadros en las paredes y su biblioteca, le sacan del letargo momentáneo. Los aparecidos, que son de carne y hueso, permanecen sentados uno junto al otro en el sofá.

La actitud impasible de la pareja ante su presencia, incrementa la perplejidad de Herminio, que no sabe qué medidas tomar. Sus miradas aparentan estar conectadas electrónicamente al televisor y dan la impresión inequívoca de ser inofensivos.

La idea de pensar cómo pudieron llegar hasta su apartamento, le impele a tomar medidas drásticas. Cuando decide salir y llamar a la policía, dirige involuntariamente la mirada hacia la pantalla chica y nota que la película que los tiene atrapados, es la misma que dejó de ver en la casa de un amigo, antes de regresar a su hogar.

Es un hombre con los pies firmes sobre la tierra y no cree en esas cosas, pero la coincidencia, la sorpresa y la sensación de no sentirse amenazado, le obligan a sentarse junto a ellos.

Sin mirarlos ni dirigirles la palabra, continua viendo la historia de un hombre y una mujer que se reencuentran a través del tiempo en otra vida. Las miradas de ambos son las de viejos conocidos. Ella, se acerca a él, con la alegría del encuentro esperado por siglos. Él se queda esperando junto al árbol milenario del parque donde se da la escena. El abrazo eterno se da, sin la duda amortiguando el devenir previsto por los Dioses.
Ese final pudo haberlo visto en casa de su amigo, pero su incredulidad y el destino, le tenían preparada la jugada perfecta.

Herminio sin poder respirar, mira de reojo a la mujer en el sofá. Ella le mira muy sonrojada y los latidos de su pecho, anuncian el fin de una angustiosa búsqueda que le había tomado muchos años de su vida.

El hombre sentado en medio de ambos, observa detenidamente sus miradas, y siente casi a flor de piel, los latidos de sus corazones. Sin pizca de celos, ni palabras, se pone de pie, y sale del apartamento.


El amanecer irrumpe en sus vidas con las dádivas que la naturaleza impone. Los impulsos en sus vértebras, no muestran indicios de manifestarse. Inmóviles sus cuerpos, solo pueden en ese instante, rememorar sus vidas actuales y las previas: cánticos sin voces penetran sus oídos, olores desconocidos inundan la mancha amarilla, y un frío en la piel va desatando un volcán dormido.

Ella vierte su alma en la sonrisa de niña descubierta; él viaja a sus huesos buscando el niño abandonado; ella es la memoria recuperada, y él, los antojos de la adolescencia; él dulcifica sus labios con sus besos, y ella, con sus manos desmantela las escamas incrustadas en esa piel dura y seca; ella permuta su libertad por el sosiego, y él, surge desde las profundidades de un océano con las manos llenas; ella vierte su sangre arterial en el ventrículo izquierdo de él, y él, multiplica su mansedumbre ante los ojos que lo desnudan; ella reina en los altares frente a los que él se arrodilla, y él, destapa los oídos de ella con sus versos; ella desentierra la infamia perdida en su memoria, y él, le desamarra los nudos con las manos puestas en su pecho; ella vierte su miel en el rostro de ese hombre carcomido por el tiempo perdido, y él, le calma la sed de siglos besando sus labios con la ternura del niño que aun lo habita.

Con sus brazos rodeando sus cuerpos y la mudez arrollándolos, beben de sus propias lágrimas como sediento en medio del desierto. Vuelven a la realidad, cuando a través del aparato se anuncia la continuación del programa: “Desde el más allá”. Habían anunciado desde hace unos días, que después de la película, se iba a dar un encuentro similar en una filmación hecha especialmente para esa transmisión.

Ella pone su atención en los sucesos que ocurren en la tele, y él, la sigue en esa aventura con la docilidad del cordero. Mediante una vista aérea, las imágenes a todo color muestran la cima de una montaña. Y a medida que la cámara va enfocando, se puede notar una pareja abrazándose tan fuerte, como si intentaran encolarse y fundir sus cuerpos en uno. Se pregunta el animador: ¿cómo llegaron hasta ahí para encontrarse? ¿qué fuerza los impulsa a arriesgar sus vidas para tener una experiencia tan común?

Desde esa cima se puede tocar las blancas nubes que los rodean. Y detrás de esos espesos contornos formados por aire condensado, unos ojos contemplan los pormenores del encuentro. Y la brisa cómplice penetra por los recovecos de cada piel, impidiendo la incineración. Y allí, en aquel paraíso terrenal, sus cuerpos unidos por sus almas, se preparan para multiplicar su especie hasta desfallecer, y resurgir con más vida. 

“Escalaron la montaña solos, continúa el animador, ella por el norte, y él por el sur; impulsados ambos, por la tiranía de una fuerza superior y, sin importarles perder sus vidas. “Al amanecer de ese día, ambos estaban en la orilla de ese monte escarpado”. “Rodearlo para encontrar el lugar idóneo por donde comenzar el ascenso, era lo lógico”. “Pero la lógica los había llevado a cometer demasiados actos fallidos en anteriores búsquedas”. “Y como el amor no tiene lógica, tampoco la deben tener las acciones previas al gran encuentro”. Y con un tono lúgubre añade: “el amor y la locura andan siempre de la mano; los cuerdos no aman; la cordura en estas lides es alienación, vértigo perenne, suicidio perpetuo; el cuerdo mata el espíritu que lo habita, es el peor de los asesinos”.

La noche antes de ese encuentro, habían tenido un sueño tan claro e inolvidable, que les había revelado esos mismos pensamientos. Se quedan petrificados ante la coincidencia. Y mirando al televidente remata este señor de amplia experiencia en estos temas, con la interrogante final: ¿has tenido un encuentro así? “Pues si aun no has pasado por una vivencia similar, no has amado”.

Después de ver las escenas en la tele y escuchar la sentencia, y, sin la prisa que contamina el hallazgo, comienzan a dar riendas sueltas a los ímpetus biológicos de los que padecen. Y en ese recinto que les sirve de nido de amor, se multiplican los panes en cada abrazo; en cada beso, gérmenes inofensivos hacen estragos en aquellas gargantas debilitadas por el llanto y los ruegos al altísimo. Ambos celebraban que los equívocos que anteceden al encuentro definitivo, único, esperado y señalado por cada dedo índice de los entes invisibles que gobiernan lo terrenal, habían llegado a su fin. 

Pero la vida tiene misterios insondables que asesinan cualquier certeza y confunden al más racional de los seres. Y mientras sus cuerpos desnudos se acercan más a sus almas, tocan a la puerta con golpes más insistentes cada vez. La voz temblorosa de la vecina resuena en las sienes de los amantes como un trepidar de tambores, como si la hoguera, lista ya, reclamara los condenados. Y en ese ir y venir de ambos sobre la alfombra, el tiempo detenido recobra su lucidez, su afán de ganancia y pérdida. La insistencia de los nudillos sobre la puerta, les obliga a detener las hostilidades de los cuerpos que se agreden con afán aniquilador y prepotente. Y la sustancia hormonal queda atrapada en el camino, y la energía a punto de salir por cada poro, se diluye en el torrente sanguíneo de cada cual. 

Se separan con la rabia y la zozobra presagiando el devenir, se visten a toda prisa, mientras los nudillos a punto de sangrar, continúan estrellándose sobre la madera tallada por artesanos expertos. Se dirige a la puerta con los pantalones cayéndose de la cintura, y sin camisa. Por un instante pasa por su mente, que se toparía con el marido de la mujer que lo había virado al revés, pero la voz de la vecina nombrándolo, lo tranquiliza nuevamente. Tal vez, lo llamaba para devolver la aspiradora que había tomado prestada el día antes.

La ingenuidad lo empuja a no ser diligente. Y el que debió morir ya estaba lejos. Media hora después, el apartamento estaba ocupado por la policía y por la vecina con un fuerte ataque de nervios. Dos camillas ensangrentadas van en la ambulancia, que marcha con destino al hospital para las correspondientes autopsias. Mientras que en el auto policial dos guardias con su vestimenta reglamentaria, van acompañados por un hombre esposado y vestido con igual uniforme. Y en la cintura de ese hombre molido por la traición, la baqueta vacía.   


Desde una de las mesas ubicadas en el exterior de una cafetería, Carlos, contempla el vacío. Aunque el lugar está abarrotado de público, es incapaz de fijarse en algún objeto o persona. Siente las garras del abandono bajando su autoestima del alto sitial donde la habían colocado sus experiencias con féminas. Aunque carece del sentido de pertenencia cuando se trata de alguna mujer con la que comparte intimidades, el recuerdo de María lo confronta con sentimientos superados hasta entonces. Al marcharse, le fue fiel a sus principios de libertad individual, tanto los de él, como los de ella; pero tal vez, la fuerza de la tradición dentro del patriarcado, le estaba triturando los huesos; su orgullo de hombre le estaba jugando sucio, revolviéndole las tripas, nublando su entendimiento. 

Carlos recuerda que María lo lleva hasta ese apartamento para buscar una ropa que su hermana le había pedido prestada. Y lo obliga a usar sus conocimientos de cerrajero experto para abrir la puerta, con la excusa de que necesitaba ese ajuar para una reunión urgente en su trabajo. Le asegura que su hermana era incapaz de denunciarla por entrar a su propiedad de esa manera. Cuando al fin logra abrir la cerradura con sus herramientas, María, en vez de ir a la habitación para buscar la ropa, lo invita a sentarse junto a ella para ver el programa: “Desde el más allá”.

Ella vivía tres pisos más arriba, y no podía olvidarse del dueño de ese apartamento desde que lo ve por primera vez entrando al edificio. Se hallaba en ese tiempo empeñada en encontrar su pareja predestinada. En esos días, invertía mucho tiempo en leer los libros sobre la reencarnación, que había comprado durante la serie de conferencias a las que asistió. Y como sentía una compulsión enfermiza de tener experiencias sexuales en lugares poco convencionales y que entrañaran cierto peligro, ardía en deseos de tener en ese apartamento, la que sin ella imaginárselo, iba a ser la última. 

Carlos y María, se habían apareado como bestias, un lunes por la noche subiendo hasta el piso 29 en un ascensor defectuoso de un edificio de oficinas; debajo de un viejo puente, mientras sentían enormes camiones pasando sobre sus cabezas; en una cueva donde frecuentaban murciélagos; trepados en una rama de una vieja encina, y, en otros lugares que da asco mencionar. Habían planificado hacerlo en el baño de un avión, con el temor infundado de que el escarceo provocara que se precipitase a tierra, y, mientras algunos pasajeros protestaran apurados por darle al cuerpo un desahogo.

Pero el lugar que implicaba verdadero peligro, y donde más se veían, era el apartamento donde ella vivía, y donde recibía la visita de quien se convierte en su asesino. Carlos sale de aquel apartamento movido por las coincidencias entre el programa televisivo, la aparición de aquel hombre y la reacción de ambos ante el encuentro. Cuando considera que María le había mentido al notar al recién llegado sentarse junto a ellos, ya era tarde para reaccionar, y, decide esperar la sucesión de eventos que ocurrieron después.
El programa los mantuvo pegados al televisor sin que mediara ninguna protesta del recién llegado. Carlos sale del apartamento convencido de que María lo había usado para forzar el encuentro con aquél hombre. Además, con su salida, pretende salvarse de ser acusado de invasión de morada. 

Al volver a la realidad, decide leer el periódico con la taza de café en su mano izquierda. En primera plana, con letras en rojo y agrandadas, aparece la noticia del crimen. Sabe que ella recibía la visita del policía en su apartamento, y se pregunta cómo éste fue a parar al domicilio del hombre que murió junto a ella. Carlos se entera mientras lee la noticia, que una vecina del dueño del apartamento donde ocurrieron los hechos, era familia del asesino; que al darse cuenta que estaban tratando de abrir la puerta, ve que se trataba de María con otro hombre, y, llama inmediatamente a su primo.

Según la noticia, ella tenía bien claro que el hijo de su tía predilecta, no era un hombre violento; que al enterarse de la traición, se limitaría a abandonar a su compañera consensual, y por el agradecimiento mezclado con el despecho y la soledad, se amancebaría con ella. Lo amaba en secreto desde su adolescencia, y anhelaba aprovechar esta oportunidad que la vida le estaba ofreciendo, según dijo, en medio de un baño de lágrimas.

Mientras rebusca con desesperación en las otras hojas del periódico para encontrar más información sobre la noticia, una voz conocida lo saca del apuro. Al girar su rostro, ve a la mujer con la que había tenido una especial amistad hace varios años. Le sonríe con cierta dificultad, aun así, el sentimiento de culpa no le impide a este hombre aventurero, sentirse aliviado por la aparición de Josefina. Y como la vida sigue, el bello en todo su cuerpo se levanta como soldado haciendo guardia durante la noche. 

Con la soltura que le dan los momentos vividos junto a él, le dice que las oficinas de su abogada se encuentran muy cerca, y acostumbra tomarse un café en ese lugar después de la entrevista. La rabia inunda su pecho cuando le cuenta a Carlos, que al llegar a su apartamento mucho antes de la hora acostumbrada, encuentra a su marido metido en la cama con una vecina que se había mudado recientemente para el mismo piso. 

Mientras Josefina le revela los intríngulis de la historia, Carlos, recuerda que ella trabajaba como oficinista en la sala de emergencia del hospital donde fue a atenderse por un dolor de pecho. Ese día, fue a curar su corazón que creía enfermo, y allí en aquel hospital, comienza a perderlo por el impacto de aquella sonrisa, por la caricia de aquella voz que le parecía un susurro, y, por aquel cuerpo que la vestimenta no podía ocultar. Sus ojos se llenaron hasta el tope, mientras ella escribía su información personal, antes y después que el médico le da el alta, y, cuando se levantaba de su asiento de vez en vez, para otros menesteres propios de sus funciones. 

Josefina y Carlos, continúan conversando en torno a sus vidas antes y después que se conocieron. Y tras un breve intercambio donde recuerdan los momentos de intenso placer que pasaron juntos, y, sin los prejuicios retrasando un nuevo encuentro, acuerdan pasar el resto del día en un hotel cercano al lugar. Carlos se olvida de María, del crimen, de que estuvo a punto de perder la vida, y, decide ir en pos de una vieja aventura que lo reafirme como hombre y, le cure el desaliento del momento. 

Al llegar a la habitación, descartan los preámbulos y, se entregan al ardor de las pasiones inconclusas. El olvido, ese benefactor incorregible, permite que el junte de la piel de ambos genere una corriente eléctrica suficiente para matar a un toro. Embrutecidos por la faena; acorralados por el fervor casi religioso de los cuerpos; amordazados por la falta de aire; con quejidos que estremecen las paredes; hundido él en el cuerpo de ella; abarrotada ella de las embestidas de él; sin los prejuicios reductores del éxtasis; sin el colorido de las formas del protocolo y, sabiendo que algún día debían morir, se afanan por convertir en eterno, aquel momento prodigioso. 

Mientras Josefina mata sus desventuras con el hombre que desintegra el pellejo de los otros en su piel, Carlos, se va desgastando poco a poco. Presiente el advenimiento de un largo viaje, a sus oídos llega un trepidar de campanas, y el olor de las flores inunda sus fosas nasales. El cardiólogo se había equivocado. El cansancio por haber permanecido de guardia por dos noches consecutivas sin poder dormir suficiente, le había impedido ver el electrocardiograma de Carlos, en toda su magnitud reveladora. 

Josefina trata de quitárselo de encima, pero sus brazos la rodean por detrás de la espalda y los hombros con una fuerza descomunal. Las piernas de él, la amarran por detrás de las de ella, como si hubiera querido evitar la huida. Al fin, después de un angustioso forcejeo, logra desprenderse de ese cuerpo inmóvil, pesado y trinco. 

Frente a la cama, lo contempla aterrada. La angustia de ser una asesina derrite sus huesos, devora el amor por el azar, acorrala su raciocinio. Logra a duras penas recuperarse del impacto, y con una leve esperanza traída por los pelos, corre hacia el celular y llama una ambulancia.



El cuadro roto



En sus manos, el cuadro de su hija vertiendo en su sangre el escozor del tiempo perdido en encuadrarla dentro de sus sueños. El cuadro alumbra más en cada segundo que pasa mirándolo. La lluvia del pecho recorre sus mejillas mientras su mano izquierda va soltando el marco que rodea la pintura. Mira hacia la cocina desde la sala de su casa y recuerda que en la nevera guarda la indumentaria íntima de su hija. Se dirige presurosa al refrigerador, y la encuentra intacta bajo una capa de hielo, mientras el cuadro cae al duro suelo. Lo recoge espantada por la rotura del marco plástico que le daba cobijo. La pintura arrugada por el accidente, muestra aún, el erotismo salvaje entre una pareja de novios. En un estado emocional agónico, presiente el huracán arrollando el sembradío que tanto trabajo le había costado. Unas voces invaden sus oídos que se han mantenido sordos al paso del tiempo. Comprende que su criatura percibe en la imagen que el pincel dibujara, el devenir pautado por las fuerzas que gobiernan el universo.
Las manos arrugadas de la mujer, imposibilitadas de continuar tallando la imagen preconcebida, dejan caer el cuadro nuevamente, pero esta vez, sobre la mesa del comedor.

  

8 comentarios:

Delia (Maitri) dijo...

Termino de leer: El hombre en la silla.

WOW!!! Me impresionó. Muy bien escrito. Salvaje y real, me imagino...

Un cariño grande!

Delia (MujerDiosa)

Delia Goldadler Joison dijo...

¿Podés creer que no comprendí "El cuadro"?

Después comentáme al respecto en mi LDV por favor.

Un besito.

Fragoncum dijo...

Comentarios de la pagina
http://www.loscuentos.net/cuentos/link/344/344749/full/

2012-12-06 14:38:19

promete apasionamiento********** yosoyasi2


2012-08-31 10:06:39

Me gustó. Es una historia que te engancha. elpinero

2012-08-27 22:44:48

Muy buen escrito hermosas palabras. chinitas

2012-01-16 02:42:34

Seguirè tus cuentos, da gusto leerte. Bien!!! campana

2011-11-29 05:35:09
Me encanta esta manera de hilar y entregar la historia. Desde el primer momento me traslada y parece que formo parte de cada escena. Leo casi apresurada, saboreando y atenta a lo que viene...Te felicito. mahanaim

2011-11-27 19:27:36
ESTA MUY BIEN TRABAJADA ESTA ESCENA, TE SIGO.***** lagunita

2011-11-26 19:34:04
Sin lugar a dudas es una historia perfecta, al leerla me atrapo de principio a fin. Felicitaciones :) pohebe

2011-11-26 01:22:11
Leí primero la segunda parte, me encantó pero no dejé comentario porque me di cuenta que faltaba algo, miré el listado y encontré esta primer parte. Excelente y le da otro sentido a lo que leí. Mis felicitaciones. Mis estrellas. Magda gmmagdalena

2011-11-22 18:15:38
Claro asi empezamos de atras hacia delante , vale!!!!!! , esta muy buena , mis felicitaciones y estrellas . polodislates

2011-10-04 23:52:36
Era necesario leer la primera parte, voy enseguida por la segunda, porque ya me atrapó la trama...... pithusa

2011-04-16 23:07:02
Me encantan este tipo de historias entre mágicas y cotidianas. Has jugado muy bien con sus posibilidades, bien... nomegustanlosapodos

2010-12-11 15:47:03
Vine a leer la primera parte de El Encuentro, y la verdad es que me encantó, ese encuentro predestinado en la narración y en la realidad, aunque cabe preguntarse ¿cual es la realidad? Las dos parecen imbricarse, depender una de la otra. Es una idea que me gusta mucho y que plasmaste con maestría. Ahora voy a la 2a loretopaz

2010-10-20 23:18:11
Es un encuentro donde el misterio queda suspendido. Al ver encuentro parte dos y querer leerlo,vine por el primero. Me gustó la trama- Un beso y mis estrellas Victoria******* 6236013

2010-10-03 21:49:59
debí venir hasta aqui para recorrer la historia. Me gustó fabiandemaza

2010-10-01 04:26:49
Lo había leído, aunque no comentado. Vine a refrescar la memoria antes de ir por la segunda parte. Muy bueno!! marea-rioplatense

2010-09-28 19:00:00
Una historia bien curiosa. El misterio está bien hilvanado, la certidumbre del protagonista de que está sucediendo lo increíble muy lograda. Y el final me encanta: así como brusco, explicando pero sin explicar, y con ese misterioso tercer personaje que se va sin decir palabra, y que es el que me gustaría saber su historia. walas

2009-10-03 02:15:19
muy buen final...dejaste a todos expectantes...y la manera en que te expresas es excelente... 3dgar

2009-07-17 00:43:10
hermoso cuento , tiene gancho y sorpresas, es original y esta muy bien escrito polodislates

2009-05-17 02:05:58
me ha encantado este texto y también tus comentarios ***** ashkahti

2009-05-14 23:03:45
orate que buen!!!!o efelisa

2009-03-17 14:17:59
Ufffff..... que "encuentro"!!. Conforme me fui deslizando por tus letras, sintiendo, vibrando, encontrándome en ese plano incomprendido para muchos, causal y vívido para los que tenemos como Don "CREER". Gracias por compartir este tiempo. besos y*****Matilde mancuspia

Fragoncum dijo...

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2009-02-22 13:25:16
Buen texto, buena trama, buena idea. Me quedé pensando en el final, se me hizo una laguna y un abanico de dudas, pero creo que era esa tu intención. Felicitaciones el-parricida-huerfano

2009-02-20 01:36:09
Una visita a su página me bastó para encontrarme con un escritor- de los pocos que hay en esta pàgina- con un sentimiento y buena forma de plasmar historias. Sigue escribiendo. pekejimenez

2009-02-17 15:28:04
Muy bueno orate-feliz

2009-02-15 21:07:55
concuerdo con el relato, y pienso que con el tiempo las cosas son màs claras, quizàs menos idílicas en la relación de pareja, aunque todo es variable. monicaramela

2009-02-06 11:53:36
me alegro, Francisco, de haberte "descubierto". !Qué pena que haya por el mundo artistas como tú y no los conozcan todos! pero, bueno, si no ganaste un premio, al menos ganaste una admiradora y amiga. margarita-zamudio

2008-09-29 04:20:34
Buen cuento, porque realidad no me parece que sea. mis saludos.Traye. rayen-tru

2008-08-07 22:13:14
me ha encantado, es... no tengo palabras. precioso, fantastico, increible.... tienes un estilo original y unico. sigue escribiendo vale? te seguire :) hada7

2008-07-07 09:12:21

Excelente!!!! Me dejaste pasmada! Me encanto la idea y la forma de relatarla. Algo tiene de la Continuidad de los parques. neige

2008-06-18 08:40:57
Enseñame a narrar... mas no tu estilo, ese es propio y te da tu toque especial, como a mi mis incoherencias:P ***** hadasinalas

2008-06-04 03:34:18
Alguna vez leí, no recuedo donde Francisco, que las almas de los amorosos impulsados por esa energía tan grande como es el amor, se permiten abandanar el mundo etéreo donde se encuentran para reencontrarse con otra esencia que en otro tiempo y lugar fue su complemento. Me parece que tu texto se refiere a eso. Tengo una mente abierta para conocer de todas las corrientes del pensamiento, ya habrá seguramente oportunidad de comentar con más largueza sobre el partícular, por ahora, mi felicitación por tu texto, me agradó bastante y de ese agrado me nace el deseo de reflexionar más detalladamente sobre él. *****Saludos. sagitarion

2008-04-23 19:16:43
Impecable.Perfecta narración con todos los ingredientes meritorios . mapata

2008-04-18 19:19:25
e encantó este texto por el tema muy original y la forma en que lo desarrollaste. doctora

2008-04-06 21:44:26
bien escrito, buen final. Medeaazul


2008-04-03 15:01:27
Me gustó mucho, está muy bien escrito. Bienvenido. nefftali

2008-04-03 15:01:14
Vamos del principio. Gramaticalmente lo hallé correcto, bien trabajado. Contextualmente hubo más de algún pasaje meritorio de aplausos por la conducción que genera cierto escozor en quien te lee; me gustó. El final engañoso y detonante, lo encontré apropiadísimo al tono del texto. Tal vez si hubieras empleado un lenguaje más grotesco hubiera merecido mayor parafernalia para finalizar; pero lo llevaste a cabo de una manera justa y medida. Las vueltas del desarrollo para ocasionar el enjambre a desenredar en tan sólo segundos fue bien manejado. No tengo otra expresión que mis rotundas felicitaciones. unlocomascontralacorriente

Fragoncum dijo...

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2012-01-14 21:42:24
Buena narraciòn, la descripciòn atrapa definitivamente. Gran talento, por favor sigue escribiendo, por fin, despuès de tanto leer , algo que llega y sorprende!!! campana

2011-11-29 00:58:40
voy por la otra parte....ya que no solo me atrapó tu narración, sino que navego en la sangre vertida por los amantes....que se funden y renacen en un mismo tiempo...un encuentro al fin....sigo mancuspia

2011-11-27 19:34:15
Vaya tu imaginación es muy fuerte, y narras muy bien el relato es perfecto, te sigo. ***** lagunita

2011-11-26 01:24:23
Ahora sí te dejo mi comentario. Es irreal la historia, atrapa y el final de este capítulo estremece. Sigo. Un beso y mis estrellas. Magda gmmagdalena

2011-11-22 18:01:29
Es un desborde de situaciones fantastcas , exelente relato donde el amor mas descarnado se transforma en sangre , en energia, transitas desde el horror magico de una entrega sin condiciones y nos muestras un mundo de desdicha , que se ha recuperado en el mismo instante que se muere lo fisico , lo demas permanece ,late... Particular relato que merece mas lectura , Un pilon de estrellas por tu trabajo , te sigo en la otra entrega . polodislates

2011-11-22 14:15:47
Qué bien expresas el amor en este texto,me encanta******* // Ella vierte su alma en la sonrisa de niña descubierta; él viaja a sus huesos buscando el niño abandonado;// Victoria 6236013

2011-10-05 00:01:17
Buena trama, con suspenso, desenlace impredecible. Tágico, pero reconforta que los amantes se van juntos a donde quiera llevarlos el destino. felicitaciones. Un buen cuento******* pithusa

2010-12-18 19:05:46
Un relato genial. ***** arielariadna

Fragoncum dijo...

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2010-12-11 16:16:26
El primer párrafo me parece extraordinario, muy buena continuación de la primera parte. Es un cuento que se desarrolla como una espiral, el encuentro predestinado se sucede a sí mismo en la película, en el apartamento de Herminio, en la montaña, sobre la alfombra... Salvo que el tercer hombre, el desechado, al volver a la realidad, a su realidad de hombre abandonado, continúa su propio desarrollo que lo lleva al desenlace final. Te felicito. loretopaz

2010-10-29 16:27:04
Trágico el final, los amantes condenados desde siempre. Buen relato, me encantó. gamalielvega

2010-10-12 21:07:31
Muy Bueno. ***** arethusa

2010-10-08 04:48:23
Muy bueno!!!!!!!!! Me dió escalofríos. marimar

2010-10-06 21:15:35
Gracias por compartirlo conmigo te dejo mis ********* Un beso. alasblancas

2010-10-03 21:48:17
es una mezcla de realidad y ficción pero está muy bueno***** fabiandemaza

2010-10-01 05:26:36
Creo que habrá una tercera parte, aunque tú no la cuentes... Una tragedia con matiz místico. Más que el amor, creo, la pasión, o en todo caso ambas cosas, dominaron la escena del encuentro. Los "entes invisibles que gobiernan lo terrenal" apuntan con sus índices y... se hace el fuego. Ingenuos muñecos con alma en manos de titiriteros. Mucha fuerza en éste relato que eleva a un plano místico el origen de amor y la pasión y también su destino. 5* marea-rioplatense

2010-09-30 14:51:51
Está tan repleto de ideas prodigiosas, misterios y locuras amorosas, que me desborda, amigo. Hay partes de antología. Aún estoy sintiendo el cimbronazo.***** MujerDiosa

2010-09-30 01:38:10
Un cuento bastante complejo pero de ritmo apasionado. Muy interesante ******* Amira avefenixazul

2010-09-29 01:25:49
Fantasía o realidad? Muy buen texto que deja pensando***** silvimar-

2010-09-28 19:07:18
¿Es el asesino el tercer personaje del primer encuentro? Texto complejo en cuanto al lenguaje utilizado y la gran cantidad de metáforas e ideas sobre el amor por metro cuadrado. Exige atención pero eso siempre se agradece. walas

2010-09-26 22:15:30
fantastico¡¡¡¡¡¡me atrapo desde el comienzo,felicitaciones.ALEXIS klein

Fragoncum dijo...

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22:58:57
maravillosos mundos inverosimiles!!!!!!Escamas y besos efelisa

2010-09-24 22:03:19
Tu relato me deja petrificado...¿Fantasía irreal, o realidad fantástica?. Muy interesante. emiliosalamanca

2010-09-24 18:53:30
que relato!!!!!, tanto amor y desborde, te dire , yo no hubiera abierto la puerta, pero esa es otra historia. Mis felicitacione , dale!!!!!! polodislates

2010-09-23 23:12:35
Mas alla de la locura "el amor", que es esta vida ? tan solo una ensoñacion, compartimos un sueño, tal vez vos formes parte del mio, o quiza sea yo la que me haya metido en tu sueño. Del amor a la locura hay un paso. la fantasia acaso, no es la expresion mas acertada de la realidad?....aunque a veces cruel es vivencia pura. besos y todas las estrellas sembradas en tu universo. Matilde mancuspia

2010-09-23 21:55:21
misterios de vida, pasion y muerte del ser humano divinaluna

2010-09-23 04:57:13
Sorprendente es esta historia, bien escrita y con aquel misterio de las cosas del alma. 5* saludos. hippie80

2010-09-21 05:17:01
No soy experta, así que siempre mis comentarios se limitan a decir si me ha gustado, y es así, me encantó. Medeaazul

2010-09-21 04:54:57
Que imteresante texto,son realmente muy apreciadas por mí estas hiostorias. Me encantó como la planteas,como la vas desarrollando,en fín todo. //“el amor y la locura andan siempre de la mano; los cuerdos no aman; la cordura en estas lides es alienación, vértigo perenne, suicidio perpetuo; el cuerdo mata el espíritu que lo habita, es el peor de los asesinos”. // Mis estellas van luminosas********* Victoria 6236013

2010-09-21 02:55:31
...me gusta a armonis del texto,me gusta los temas espirutuais, parabéns.Espero la parte 3. naves

2010-09-21 01:51:37
dUELE... BETSYHAAB

2010-09-21 01:50:27
Muy buen texto.Bien escrito.Tiene un desarrollo que pone a prueba al lector.Final insospechado.Ni aún cuando faltaban algunos renglones para finalizar.Me gustó escofina

2010-09-20 22:33:48
creo que esa mezcla de realidad y una fantasia profunda y espiritual dejan dolida el alma genial gracias por compartir pitta

Fragoncum dijo...

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2012-12-20 04:41:00
Un relato que atrapa, me gustó glori

2012-12-10 15:38:52
Me agrado tu sencilla manera de narrar y describir tu historia leña de matices con un desarrollo Impecable conduciendo a un acertado final realmente me gusto- un poquito largo- pero valió la pena ,lo disfruté ,hermosa historia de un loco cuerdo que nos regalo estas letras. gracias amigo hasta tu próximo cuento rolandofa

2012-12-08 23:15:40
Interesante tu forma de narrar, con un excelente final, abrazos y estrellas. NELSONMORE

2012-12-07 04:21:09
He seguido el relato desde la parte uno, pero volveré a releer la continuación. Saludos. pithusa

2012-12-06 17:15:37
Tu relato es cautivante y el argumento muy interesante. Debo decir que es muy bueno, aunque creo que un poco más corto y ágil le vendrían de maravilla. sirio

2012-12-06 02:30:39
Al final, para Carlos el momento sí fue eterno. Me gustó la fusión del presente con el recuerdo. eusebiox

2012-11-19 15:12:42
Lei las tres partes de esta narración suya y aún después de un rato siento mi estomago apretado, en realidad hay que estar un poco loco para sentir así, gracias, fue un agrado leerle. Carmen-Valdes

2012-11-15 04:20:06
Un final envidiable: Dicen que los Asras mueren al momento de amar. Buen final para un cuento y para una vida. Saludos felipeargenti

2012-06-02 04:26:00
Un relato impecable, con un final excelente. Te felicito. godiva

2012-06-02 03:00:15
Leí los tres textos.Buen argumento.Tanta explicación es para novela,ensucia tu relato y le quita agilidad. Por lo menos el tema no está saturado. Me gustó.(Novedosa forma de invitar..¿Eh? La curiosidad/caja de Pandora.) pantera1

2012-03-20 09:20:27
Muy bueno, excelentes imágenes y un gran final ****** Arethusa

2012-01-16 02:57:00
Buena historia, inesperado final, buen ritmo, redacciòn que atrapa. Felicitaciones. campana

2011-12-09 19:58:06
Líneas de vida que se cruzan arrastrando a los personajes a sus destinos respectivos. Es interesante la explicación que propones, aunque tal vez a este capitulo le falte la poesía de la segunda parte, o la magia de la primera. De todos modos, me gusta mucho toda la historia en su globalidad. loretopaz

2011-11-29 23:40:53
Gran relato. Una historia que absorbente, asoladora y con un final... (sin palabras)***** girouette

2011-11-29 06:13:08
En mi pecho ha quedado una sensación que no alcanzo a descifrar... me agrada, siento como si una suave corriente eléctrica se paseara por mi piel... Y estoy ahí, en medio de cada escena, en medio de ese Encuentro. ¡¡Me encantó!! mahanaim

2011-11-29 04:03:30
Muy creativo, tu relato. Una maravilla. godiva

2011-11-29 01:07:54
quedé contemplando tus letras con una mueca de estupor. aún permanezco rendida ante tu imaginación...es como hurgar en la memoria, y llegar a la gran biblioteca universal....descubrir los personajes, que cobran sentido, cuerpo y piel. me trae a este plano el sonido del celular, y una sirena a lo lejos.***** mancuspia

2011-11-26 01:32:41
Aunque nos traés de regreso desde un mundo irreal a un mundo real, el relato no pierde interés, ahora moviéndonos entre personajes comunes y el final inesperado nos retorna al misterio. Muy bueno. Felicitaciones. Un beso y mis estrellas. Magda gmmagdalena

2011-11-23 21:28:45
La verdad que este es un texto excelente, muy bien narrado y de una gran imaginación, muy bueno!! silvimar-

2011-11-22 22:07:01
Encuentro que lo cuentas de maravillas. Se puede imaginar cada detalle,más aún el final que deja aterrada****** Victoria 6236013

2011-11-22 18:11:18
Que finalazo hermano , es tetrico y coherentemete complicado , casi diria ,de no creer , la imaginacion , dicen , nunca supera la realidad, lo cierto es que ella es distinta para cada uno . Final de gol, muy bueno . Que cuento !!!!! polodislates